Diversidad, el antídoto de la idiotez

Hay momentos en los que cuesta reconocer y reivindicar el papel que la familia, como institución, sigue ejerciendo en nuestra sociedad. El núcleo familiar es un espacio de aprendizaje, construcción y crecimiento, aunque en muchas ocasiones haya sido una de las mayores trabas a las que se enfrentan nuestrxs hijxs.

Hoy se reivindica la figura de las familias diversas, no como un mecanismo de ensamblaje con el que “normalizar” infancias y adolescencias no-normativas, sino como espacio en el que volver a pensarse, para comprender el valor que la diversidad aporta a nuestras vidas.

Desde hace años venimos trabajando lo que llamamos Intolerancia x Género, es decir, la violencia que se ejerce contra todas aquellas infancias y adolescencias diversas. Insultos como maricón, bollera, o tortillera, fueron la base que nos llevó a encontrarnos. Nos une la ilusión y, en ocasiones, el marco teórico, pero lo que nos trajo aquí fueron unos miedos y dolores compartidos, así como la necesidad de un abrazo. Este activismo no se puede reflejar en un balance de cuentas, tampoco puede entenderse desde una lógica económica, ya que nuestra función no es “ser”, sino “estar”.

A pesar de que el acompañamiento, aprendizaje y sensibilización no puedan cuantificarse, ni reflejarse en un estado económico, son el mayor tesoro del que disponemos como organización. Nuestra historia nos ha permitido llegar hasta aquí, y nuestro presente será el que nos acerque a un nuevo futuro más amable, inclusivo y abierto a una mirada capaz de apreciar la belleza de la diversidad.

Dijo una de nuestras fundadoras que ser madre LGTBI es la mejor terapia para la “idiotez” en la que fuimos educadas como mujeres cis-hetero. Llegamos a AMPGYL como las respetuosas y silenciosas hijas del heteropatriarcado, pero en la maternidad, y paternidad, tuvimos que abrir los ojos a todas aquellas realidades que, hasta ese momento, sólo eran sombras invisibles y temidas.

Todas heredamos un legado de normas, deberes y expectativas que nos hacían temer por nuestrxs hijxs, hay pocas cosas tan duras como saber que van a dañar a quien más quieres, y no poder hacer nada para evitarlo. En este camino, plagado de incertidumbres, encontramos nuestra fuerza en todos esos referentes que fueron iluminando nuestro camino.

Hace unas semanas celebrábamos la I Jornada Intergeneracional de AMPGYL, una serie de talleres a través de los que acompañar a nuestras familias en sus distintas edades y vivencias. Si hay algo por lo que destaca nuestra entidad, es por tener muy claro que se hace camino al andar.

Desde que comenzó nuestro trayecto, fuimos encontrando faros que sostener y manos a las que aferrarnos. En lxs mayores pudimos poner rostro a todos aquellos referentes que tanto necesitaban nuestrxs hijxs, personas que transitaron la sombra del estigma y abrieron paso dibujando las huellas que hoy en día guían y orientan todos y cada uno de nuestros pasos.

¡Feliz día de las familias diversas!

 

Inés Miguelañez es presidenta de AMPGYL

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