El viaje de Marcos (Premio Odisea en 2002) narraba el difícil despertar al amor y a la sexualidad de un muchacho en un pequeño pueblo de la Mancha en la gris España de Franco. Corría el mes de agosto de 1970 cuando Marcos comprendió que se había enamorado de Alejandro, el bohemio molinero que escribía poemas desde su viejo molino. Al mismo tiempo, las Cortes franquistas aprobaban la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social que perseguía la homosexualidad. En Molinosviejos, el pueblito manchego escenario de este despertar afectivo y sexual, Marcos y Álex se enfrentaron a los “Hijos del General”, una banda de matones fascistas, y al terremoto emocional que conllevó ese amor prohibido.

Mi novela, editada hoy en día por Egales, se convirtió en un éxito sin precedentes entre la comunidad gay de principios del nuevo milenio. La sencillez de su prosa, la cercanía de sus personajes (¿Quién no adoró a la entrañable abuela Palmira o sufrió con el sacrificio de Gus, el gemelo del protagonista?) y la emotividad irresistible de su trama hicieron que miles de hombres y mujeres la tuvieran como una de sus novelas clave en su formación sentimental. En palabras del profesor y autor de varios ensayos sobre la cultura y el movimiento LGTBIQ, Ramón Martínez, El viaje de Marcos «fijó para siempre las claves constitutivas de la literatura gay».

Han pasado cincuenta años de los hechos narrados en aquella novela y en Cincuenta años no son nada regreso al pueblo manchego para ver qué ha ocurrido y cómo es la vida de sus protagonistas. Marcos tiene 69 años y, pese a lo vivido aquel verano de su juventud, o tal vez a causa de ello, ha rehecho su vida. Vive en Molinosviejos con su marido Félix, a quien conoció sobrepasada la cincuentena. Ambos regentan una pequeña casa rural y fundaron una asociación LGTB llamada Quijotas y Dulcineos. El idílico pueblo de su juventud es ahora una localidad herida por la corrupción política, por la ambición inmobiliaria y está gobernada por la extrema derecha. La asociación quiere celebrar el día del Orgullo haciéndolo coincidir con el aniversario de la muerte de Alejandro Torres, el encantador molinero cuyos poemas, descubiertos a principios de siglo, se han convertido en éxito de ventas. Las dificultades, políticas y personales, son muchas. Los miembros de la asociación tienen miedo, así que Marcos decide invitar a su nieto, también llamado Marcos, y al novio de este, Ariel, a que vayan al pueblo desde la ciudad y les ayuden en la organización del evento. Pronto descubren que unos nuevos fascistas, los “Cachorros Tóxicos”, persiguen y atemorizan a gais y lesbianas, que el tiempo parece haber vuelto hacia atrás, que cincuentena años no son nada.

Esta novela es un reencuentro y un repaso a la situación actual del colectivo LGTBIQ, justo en un momento en el que los logros y avances conseguidos tras medio siglo de reivindicaciones son cuestionados abiertamente por entidades y partidos políticos de ultraderecha.

En Cincuenta años no son nada conviven tres generaciones: la de Marcos, Félix, David, Erun y la Corcho, protagonistas mayores de 60 años que vivieron la Dictadura y, algunos de ellos, reivindicaron los derechos LGTB durante la Transición; la generación intermedia de los nacidos al tiempo que la Democracia (Marga, la Willow y la Pocahontas) y que vieron los logros que la lucha asociativa consiguió. Y la de los protagonistas más jóvenes (Marcos, Ariel, Ina, Martín y Amparo), nacidos con el cambio de siglo y que se enfrentan al ataque y recorte de dichos derechos. Estas tres generaciones conviven en la novela y compartirán sus temores, sus preocupaciones y sus propias experiencias para defender las libertades conseguidas con tanto esfuerzo por personas que sacrificaron su libertad e, incluso, su vida.

Cincuenta años no son nada (Egales, abril de 2021), según Ramón Martínez en el prólogo del libro «avanza y profundiza en la trama de aquella novela [El viaje de Marcos] que tan rápido se convirtió en un best-seller y actualiza sus intereses, incorporando algunas de las muchas preguntas que nos han surgido desde entonces».

Óscar Hernández-Campano (Donostia, 1976) es uno de los escritores más destacados del panorama literario actual. Ganó el Premio Odisea con El viaje de Marcos en 2002, novela que se convirtió en un clásico y referente de la literatura LGTB en España y Latinoamérica. Autor también de otras novelas de éxito: La aventura más excitante de los últimos diez mil años, El guardián de los secretos, Esclavos del destino, El secreto del elixir mágico y El muro.

Ha cultivado además el relato. Ganador del premio Beatriz Vicente, es autor de las antologías Cuando duermen los grillos y Ronroneos. Ha participado además en varios libros colectivos: Lo que no se dice, Vagos y maleantes, 101 crímenes de Valencia y, en Italia, Amapolas, racconti dal mondo ispanico.

Cincuenta años no son nada, la esperada continuación de El viaje de Marcos, es su nueva novela.

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