La subversión de la filosofía

¿Para qué valen los días de…? Para recordar la importancia de lo que se celebra y concienciar. Hoy le toca a la Filosofía. Al establecer este día, la UNESCO quiso subrayar el valor perdurable de la filosofía para el desarrollo del pensamiento humano, para cada cultura y para cada individuo. Muchos de los que no piensan en ella ningún otro día del año, hoy quizá se paren unos minutos a saber qué les puede ofrecer y para qué sirve la filosofía, si es que tiene que servir para algo. Y los que pensamos en ella y vivimos con ella a diario celebraremos que puede y debe formar parte de la vida cotidiana de la gente.

 «Me dejé seducir por la filosofía y todavía no me he recuperado (…). Lo que me atrajo de la filosofía no fue su abstracción, sino su carácter ineludible y la luz que arroja sobre nuestra vida cotidiana. Entendida de esta manera, la filosofía pertenece no solo al aula, sino a la plaza pública, donde los ciudadanos deliberan sobre el bien común. Dondequiera que viajo siento un gran interés por el debate público sobre cuestiones importantes, preguntas sobre la justicia, la igualdad y la desigualdad, sobre la historia y la memoria, sobre lo que significa ser ciudadano». (Michael J. Sandel, filósofo estadounidense, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2018).

Para Victoria Camps, filósofa española, catedrática emérita de Filosofía moral y política de la Universidad Autónoma de Barcelona: “El papel de la filosofía y de los filósofos en la sociedad de hoy es ayudar a hacer preguntas, plantear correctamente los problemas, dar razones de las decisiones que hay que tomar. En pocas palabras, ayudar a pensar”.

Filosofar, pensar, es hoy en día un acto subversivo. Por este motivo, dicha disciplina, se ve cada vez más arrinconada, más relegada. Pero es que siempre lo ha sido. En Occidente partimos de la figura de Sócrates, que murió condenado por las leyes de la ciudad. Y en Oriente hay otras figuras, como la de los sabios taoístas, que siempre estuvieron en conflicto con las figuras del poder.

Pensar por uno mismo es poder preguntar acerca de lo que la realidad establecida da por obvio. Tan sencillo y tan peligroso como esto. Y en esto la comunidad LGTBI tiene una larga historia que contar.

Recuperemos la Filosofía no sólo en las aulas, también en los espacios públicos, en los debates, en nuestro quehacer diario, y por supuesto en el ideario de la diversidad y con ello probablemente estemos ayudando a tantes miembres de la comunidad a cuestionar el paradigma heredado, probablemente ayudemos a que rompan con un modelo asumido que nunca o pocas veces han osado resquebrajar.

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