Salir del armario sin más

Salir de armario sin mas

Una vez más las víctimas nos vemos obligadas a hacer el sacrificio de reconocer algo que nos han metido en vena. Era malo, pecado y delictivo. Sí, no somos conscientes del sacrificio y sobre todo del dolor que tenemos que pasar las personas disidentes con la sexualidad dominante: la heteronormativa y binaria.

 

Pues bueno, tendremos que hacerlo sin ayuda, sin reparación y sin tener las disculpas de las instituciones que nos metieron en el código penal, en el psiquiátrico y en el pecado mortal. Este último todavía empeñado en salvarnos del fuego eterno, tratándonos como enfermos que tienen cura, pisoteando los derechos humanos que ellos no reconocen y justificando su patriarcado “con faldas”.

 

¿Salir del armario sin más, para integrarnos en una sociedad que no nos admite? ¿Sin que nos pregunten la historia de nuestras  vidas, cómo hemos vivido en una sociedad que no nos quería y nos obligaba a escondernos como las ratas? Nos han destruido la vida, y cuando llegamos al momento en el que ya no podemos más, vemos solo dos salidas: salir del armario o acabar con nuestras vidas. 

 

Porque esa esquizofrenia en la que nos instalaron, pasa factura en nuestra salud mental. Sin que tengamos la ayuda necesaria, porque aún quedan profesionales que siguen con enseñanzas de la vieja escuela: nos etiquetan y tratan de enfermos y no entienden todavía que la realidad es diversa. Para gustos los colores

 

¿Está la sociedad educada para la diversidad, para el respeto inclusivo? o ¿tenemos que seguir con la homofobia interiorizada, queriendo ser normales y acatando las normas heteropatriarcales? Ser visibles nos empodera para reclamar dignidad y equidad, y trabajar la autoestima que nos robaron.

 

Las instituciones no pueden seguir pasivas y calladas ante esta situación. La labor de educar, sensibilizar y acompañar a su ciudadanía en esa diversidad, que nos enriquece y nos da felicidad, ayudaría a no tener que hacer esa heroicidad de salir del armario.

 

La diversidad está en la naturaleza. Las expresiones de género, sexuales y no binarias enriquecen a una sociedad plural. No tengamos miedo a ella.

 

Por una sociedad sin armarios o roperos.

 

Federico Armenteros

– Presidente de la Fundación 26 de Diciembre –

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