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No podemos acostumbrarnos a la muerte

6 October 2026 by
Fundación 26 de Diciembre, Juan Jose Argüello Aira

Una vez más tenemos que escribir estas palabras, una vez más tenemos que guardar silencio por mujeres que ya no están. Una vez más, una familia queda rota, unas amistades quedan heridas y una sociedad entera debería preguntarse qué estamos haciendo para que esto siga ocurriendo.

Los últimos asesinatos por violencia de género vuelven a recordarnos una realidad insoportable: la violencia contra las mujeres no es un problema privado, ni un conflicto de pareja, ni un suceso aislado. Es una violencia estructural que continúa arrebatando vidas. 

El Ministerio de Igualdad ha confirmado ya 41 mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas en España en lo que llevamos de 2026. Detrás de cada cifra hay un nombre, una historia, una familia, unos proyectos y una vida que nadie tenía derecho a arrebatar.

Cuarenta y una vidas son cuarenta y una tragedias. Y ninguna puede convertirse en una estadística más. Son 1.382 desde que existen registros oficiales en 2003. Y detrás de cada número hay una mujer, una vida, una familia, un proyecto, una historia que alguien decidió que tenía que terminar.

Como sociedad no podemos permitirnos convertir estas cifras en una rutina. Desde esta Presidencia queremos deciros con absoluta claridad que no aceptamos discursos que nieguen, minimicen, relativicen o banalicen la violencia contra las mujeres. La violencia de género existe, el machismo existe. La desigualdad que la alimenta existe, y negar esa realidad no es una posición inocente ya que contribuye a invisibilizar un problema que exige una respuesta pública, institucional y política. Lo que no puede ser objeto de relativización es el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia. Las instituciones no podemos limitarnos a condenar cada asesinato cuando ya se ha producido; tenemos que llegar antes, prevenir, detectar, proteger y acompañar. Y tenemos que disponer de recursos suficientes para hacerlo.

Por eso, desde la Fundación que presido, reclamamos a todas las Administraciones Públicas una respuesta política, sostenida, coordinada y dotada de recursos que coloquen a la prevención y la protección de las víctimas en el centro de las políticas públicas. Y es así que reclamamos el fortalecimiento de los mecanismos de protección, servicios especializados suficientes, coordinación real entre las distintas administraciones y profesionales, una educación en igualdad desde las primeras etapas de la vida, que la política contra la violencia machista no dependa de ciclos electorales ni de coyunturas políticas, que sea una política en mayúsculas. La protección de una mujer en riesgo no puede esperar a que nos pongamos de acuerdo.

El minuto de silencio tiene sentido, el homenaje tiene sentido, la condena tiene sentido. Pero no son suficientes. Después del silencio tiene que venir la acción. Después de la condena tiene que venir la política pública, después de la indignación tiene que llegar la prevención. Porque cada mujer asesinada nos obliga a preguntarnos qué no hemos visto, qué no hemos detectado, qué no hemos sabido proteger y qué tenemos que cambiar. No se puede aceptar que la única respuesta institucional sea contar cadáveres. Tenemos que contar mujeres protegidas, mujeres acompañadas, mujeres que han podido salir de la violencia, mujeres que han podido reconstruir sus vidas. Y este debe ser el verdadero indicador de una sociedad comprometida con la Igualdad.

Desde la Fundación 26 de Diciembre hacemos un llamamiento a todas las fuerzas políticas, a todas las administraciones, a todas las instituciones para que la lucha contra la violencia de género permanezca fuera de la confrontación política. La defensa de la vida y de la libertad de las mujeres debe ser un compromiso democrático compartido. Podemos discrepar sobre políticas, procedimientos y prioridades, pero no podemos permitir que la lucha contra la violencia machista se convierta en un campo de batalla donde se cuestionen derechos, se desacrediten políticas de protección o se traslade a las víctimas la responsabilidad de la violencia que sufren.

Como Presidente de esta Fundación asumo una posición clara, compartida por todo el equipo que conforma esta familia, nuestro compromiso inequívoco contra la violencia machista, contra la impunidad, contra la normalización, el silencio y contra cualquier retroceso en los derechos de las mujeres. A quienes todavía pretenden presentar la igualdad como una cuestión secundaria, les decimos que la IGUALDAD salva vidas. A quienes pretenden negar la violencia machista, no la hace desaparecer, la invisibiliza. Y a quienes pretenden que nos acostumbremos a las cifras les decimos que no nos vamos a acostumbrar.

Como Presidente de la Fundación, hoy y siempre estaremos al lado de las víctimas, de la igualdad y de una sociedad libre de violencia contra las mujeres.

Juanjo Argüello
Presidente de la Fundación


Por el Día Internacional de las Personas Mayores
1 de octubre de 2026